ONG Somos Uno, contra la prostitución infantil en Asia

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¿Qué es una niña en riesgo? Testimonios de niñas becadas

Cada becaria de Somos Uno no es un personaje innominado, sino una niña con nombre propio que merece una atención personalizada.

Los casos referidos son una muestra de las cerca de mil niñas becarias, cada una con una dura historia a sus espaldas, que se convierte en esperanza de vida, cuando recibe la beca.

Una niña en riesgo de ser presa de la industria del sexo…

… es Chanchira, de 13 años, que pertenece a una familia tan pobre que por no tener no tiene ni tan siquiera documentos de identidad. Su padre murió de sida, y su hermana, de 21 años, que "trabajaba" en Bangkok, murió del mismo mal. La madre trabaja cuando puede, por un mísero jornal, y tiene otra hermana más, que de vez en cuando aparece con dinero cuyo origen es fácil de adivinar. Viven debajo de un puente del río. La situación es tan extrema que la madre decide, animada por un "agente", que Chanchira vaya a "trabajar" a Bangkok. Era el camino directo a la ruina, de no haber mediado una beca de padre Alfonso.

… es Rachani, joven campesina de un poblado cercano a la frontera con Camboya. Consiguió con enorme esfuerzo terminar el bachiller, momento en el que, cuenta, “se le presentaron fascinaciones y tentaciones”. Consiguió entrar en la Universidad gracias a una beca de Jess Foundation. “Esta beca ha sido muy importante para mí porque me ha abierto las puertas a una nueva vida”.

… es Yupa, de 12 años, abandonada a corta edad por sus padres, y que desde entonces vive con su abuela, que en realidad ni siquiera es su abuela, sino una buena mujer que se compadeció de ella cuando la abandonaron. Yupa está preocupada por lo que será de ella cuando falte su benefactora, que es muy pobre y está muy enferma. Viven de una mísera huerta.

… es Mekala, de 13 años y huérfana del sida. Ha heredado la enfermedad y está en tratamiento con antirretrovirales Vive en una choza con dos lados cubiertos por paneles y otros dos a la intemperie con su bisabuela, y dos primas de 6 y 4 años. La tía de Mekala y madre de estas dos pequeñas vive en Pattaya, ciudad famosa por sus prostíbulos, y de vez en cuando manda 20 euros. Mekala trabaja todos los días, antes de entrar en el colegio y al salir, y también los sábados y domingos: cose unos pasamontañas, a gran velocidad, uniendo los dos extremos. Por cada treinta que cose, le dan un euro, y de ellos viven cuatro personas. Si la bisabuela se pone mala, la lleva al hospital y se queda con ella hasta que sale. Con tanto trajín no puede sacar muy buenas notas, pero está por encima de la media.

… es Chang, huérfana de madre desde los 9 años. Su padre se casó de nuevo, y ella quedó al cuidado de un hermano mayor “que bebe mucho y trabaja poco, y lo poco que gana se lo gasta en beber”. La beca de Jess le permitió terminar el bachillerato y además comprarse "un vestido nuevo como las otras chicas". “Siento que tengo una nueva familia", explica.

… es Thiphayaphorn, de 16 años, cuya madre se gastaba el dinero que ganaba en el juego, muy extendido en Tailandia. Su padre las abandonó a ambas. “Fue el día peor de mi vida”, dice, recordando el miedo que tenía de que su madre la vendiera para pagar sus deudas.de juego.

… es Maeo, de 12 años. Vive en extrema pobreza en una choza de bambú, entre arrozales, con su abuela. Su padre la abandonó, y su madre vive en Bangkok con otro hombre. Beben agua de lluvia, y comen algo de arroz con ranas del arrozal y hierbas silvestres. La escuela está a 5 kilómetros, que antes hacía andando, y ahora más cómoda gracias a una de las bicicletas que le ha facilitado Rasami Krisanamis. Aunque tenga el estómago medio vacío, estudia muchísimo, y es de las primeras de la clase.